Nuestro Puerto Rico del Alma

Una vida no es fuerte sino cuando se ha consagrado a conquistar su ideal por sencillo que sea. Eugenio María de Hostos.
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domingo, 7 de noviembre de 2010

Eugenio María de Hostos



La impaciencia y la cólera, aun las legítimas, tienen tres compañeras vergonzosas: la debilidad, la injusticia y la ineficiencia.


Eugenio María de Hostos

viernes, 23 de julio de 2010

La vida es una disonancia...



La vida es una disonancia, y nos pide que aprendamos, gimiendo, llorando,
Trabajando, perfeccionándonos, a concertar en una armonía superior a la
Pasivamente contemplada o imitada por los clásicos, las notas continuamente
Discordantes que, en las evoluciones individuales, nacionales y universales del hombre por el espacio y por el tiempo, lanza a cada momento la lira de mil cuerdas que, con el nombre historia, solloza o canta, alaba o increpa, exalta o vitupera, bendice o maldice, endiosa o endiabla los actos de la Humanidad en todas las esperas de acción, orgánica, moral e intelectual, que hacen de ella un segundo creador y una creación continua.

Eugenio María de Hostos

sábado, 17 de julio de 2010

Somos niños que aprendemos



Somos niños que aprendemos acayendo a caminar; somos viajeros que
Perdiendonos aprendemos a orientarnos; somos barcos que brujuleando
Aprendemos a tomar un rumbo, somos predestinados a descubridores de
Un nuevo nunca descubierto mundo moral que navegamos sin norte
Hijo por el mar de las tinieblas.

Eugenio María de Hostos

lunes, 12 de julio de 2010

No son los conflictos inmediatos




No son los conflictos inmediatos los que
Debemos temer cuantos velemos por la
Integridad de los principios; son los conflictos
Mediatos, imperceptibles, invisibles, lentos,
cautelosos, obras de zapa, laboración de gota que
Cae sobre la piedra y la ahueca y la raja y la relaja.

Eugenio María de Hostos

domingo, 28 de febrero de 2010

Eugenio María de Hostos.



Yo se que a los puertorriqueños les escandaliza que haya quien pida a los
Americanos la independencia de su patria…Pero es tan absolutamente
Necesario empezar por ahí la obra con Puerto Rico puede…
Justificar de su indolencia, de su incapacidad de dolerse de su
Esclavitud, que no hay justicia para ella, si no empieza por pedir lo
Que es suyo. Hay que insistir todos los días en decir y repetir que
Puerto Rico ha sido robada de lo suyo, de su libertad nacional; de
Su dignidad nacional; de su independencia nacional, que ni los
Españoles ni los americanos podrán ni han podido poner en mercancía.


Eugenio María de Hostos.

sábado, 6 de febrero de 2010

Eugenio María de Hostos



No te descorazones los obstáculos del momento:
Si llevas una idea universal, ella llegara a su fin.

Eugenio María de Hostos

lunes, 11 de enero de 2010

Eugenio María de Hostos



El día en que observe la injusticia de un niño, que jugando con otro se
Golpeo, y por vengarse, golpeo al compañero mas cercano: “Ecce homo,
Me dije tristemente. En ese niño esta la humanidad. Ahí estoy yo”.
Corriendo por la vida, nos golpeamos, y en vez de meditar en la lección,
Buscamos el quimérico causante del mal, y si no podemos vengarnos,
Maldecimos. Golpe tras golpe recibimos tanto que nuestra alma se
Acostumbra a ellos. Si convencidos de nuestra impotencia, aprendemos
A resignación, esta virtud que es esencialmente intelectual, muy pocas
Veces se alberga en la razón. Se ampara en la niebla del puro sentimiento,
Y una virtud fecunda por esencia se convierte en la infecunda
Hipocresía, en la lucha de la importancia contra la realidad, del no ser
Contra el deseo de ser, de la inquietud contra la calma.

Eugenio María de Hostos.



Eugenio María de Hostos nació el día 11 de enero de 1839 en el Barrio Rió Cañas de Mayagüez y murió en Santo Domingo, capital de la Republica Dominicana, el 11 de agosto de 1903.

lunes, 4 de enero de 2010

Eugenio María de Hostos



Mientras mas duela la vida, ámala más.
Espíritu y materia sufren más cuanto más
Grande.

Eugenio María de Hostos

martes, 24 de noviembre de 2009

Para el individuo...



Para el individuo que no halla estímulos de
Vida fuera de si, en su patria, en la humanidad,
En las contiendas intelectuales y morales que el
Ser humano sostiene contra las eternas limitaciones
Que lo encarcelan, seguir viviendo será
Seguir sintiendo como se disgregan los elementos
De la vida, como adelanta la muerte,
Cuan inútil fue vivir como vegetales, cuan
Inútil será el morir vegetalmente. Como los
Vegetales, habrá nacido y crecido para procrear;
Vivir por la especie para morir por la especie.
Vida imbécil, muerte imbécil.

Eugenio María de Hostos

lunes, 3 de agosto de 2009

La Liga de Patriotas



2 de Agosto de 1898 Eugenio María de Hostos funda
La Liga de Patriotas en New York,para adelantar
La causa de la libertad de Puerto Rico y Cuba.



“No hay pagina en la historia de
Borinquen en la libertad no
Proteste contra nuestra vida de
Colonos.”

Eugenio María de Hostos

sábado, 4 de julio de 2009

Hostos Vs Elco Lao: Don Segundo y Doña Bianca Responden

Distinguido Maestro, Elco Lao, disculpe la tardanza en responder a su comentario, causas ajenas a mi voluntad me impidieron poder sostener un diálogo con su Señoría.

Gracias por el honor de comentar la cita de Eugenio María de Hostos:



Más alta que la verdad, objeto de razón, esta
La justicia, objeto de la conciencia. Más alto que
El sabio, vive el justo; mas alta que la ciencia, es
La moral. Si somos racionales es para que seamos responsables

Y usted comenta lo siguiente:

“Sin verdad no hay justicia, aunque la justicia la supere.
Antes que ser justo, se debe ser sabio, aunque el justo lo supere...
Y una moral sin ciencia o conocimiento, es sólo un código de discrimen, aunque la moral sea superior... La superioridad aquí es un asunto cronológico donde una etapa precede a la otra, y está cada una de ellas ineludiblemente atada a la otra, como los escalones de la escalera...”

Como decía un querido profesor, “Ese es el punto compañero”.

El punto es, ¿donde nos encontramos en nuestra sociedad? En una sociedad donde el fin justifica los medios, parafraseando a Maquiavelo. Es preocupante como la verdad se oculta en la cocina, y se pregona una pseudo verdad, cargada de mala información y de mentiras con el sólo propósito de lograr un fin ulterior. Esto ocurre por la falta de moral. Por lo tanto, sin justicia, no puede haber verdad. Y recalco lo siguiente. Detrás de la verdad hay dos valores esenciales: honestidad y sinceridad. ¿Cuantas pseudo verdades no son mentiras, porque son datos falsos, deshonestos, tergiversados?

Lo cierto es que la verdad, lo que es el conocimiento, y la justicia, lo que son los valores, son elementos interdependientes. No se pueden separar, pero la justicia, los valores, están por encima del conocimiento. Ese es el punto su Señoría. Puede haber mucho conocimiento, puede haber muchas habilidades, pero sin valores, las acciones de los seres humanos mas brillantes del universo se pueden perder. Battistoni dice: “A citizen is one not who knows a lot about the world but who lives towards the world in certain ways, of mutuality, respect, and (to use some Heideggerian language) of care and solicitude.”

El conocimiento sin moral es lo que lleva al individuo a la falta de justicia, al prejuicio, a la discriminación, y a la falta de todos los valores que tanto defendemos en una sociedad responsable. Y le ilustro con lo siguiente. ¿Cuántos individuos, y piense en el caso de Puerto Rico, no tienen estudios universitarios de universidades como Harvard, Yale, Columbia, etc.? Son individuos muy inteligentes, talentosos, pero con una gran falta de moral y ética y han llevado al país a la bancarrota económica y al deterioro moral. Y esto lo puede ver en otros países, donde los presidentes han estudiado en las mejores universidades de EU o Europa, y cuando regresan a sus países, han gobernado bajo regimenes donde se violan los derechos humanos más fundamentales. Y son individuos con gran conocimiento e inteligencia. ¿Qué les falto? Les falto los valores, en especial la justicia de la cual Hostos nos habla.

Para mi la verdad debe ser el vehiculo que dirige los caminos del hombre, pero un hombre sin conciencia, es un hombre muerto y la verdad no lo salva.

El fin ulterior del hombre es alcanzar la responsabilidad con sus acciones, y lo que guían esas acciones es la moral, luego el conocimiento y las habilidades, porque todos estos elementos son interdependientes, pero lo que hace la diferencia para que las acciones sean responsables, es la moral. Hace falta el conocimiento, hacen falta las habilidades, pero la moral, esto es, los valores, es lo que guía el uso responsable del conocimiento en la sociedad. El fin ulterior del hombre es ser responsable con los seres queridos, con la patria, y sobre todo con el yo interior.

Y por otro lado, comento, la inteligencia del hombre no se mide por los títulos universitarios, y si sobre sus acciones, sobre todo su moral, y sus conocimientos guiados por esa moral. Vivimos una era rampante donde se la adjudica inteligencia a todo el que tiene un titulo universitario. Son muchos los que tienen títulos, pero son pocos los que realmente tienen conocimiento y mucho menos moral. Son muchos los que tienen títulos, y son muy brillantes, pero son pocos los que guían sus conocimientos a la luz de la moral. Y hay personas que nunca han pisado una casa de estudios, y son muy inteligentes y morales, y son más responsables con su sociedad, mas que aquellos que tienen estudios universitarios.

Y termino con la siguiente cita:

“La integridad del hombre se mide por su conducta, no por sus profesiones.” (Juvenal)

jueves, 2 de julio de 2009

Eugenio María de Hostos

Más alta que la verdad, objeto de razón, esta
La justicia, objeto de la conciencia. Mas alto que
El sabio, vive el justo; mas alta que la ciencia, es
La moral. Si somos racionales es para que seamos responsables.

Eugenio María de Hostos

viernes, 23 de enero de 2009

Eugenio María de Hostos (1839-1903)

Eugenio María de Hostos nació el día 11 de enero de 1839 en el Barrio Rió Cañas de Mayagüez y murió en Santo Domingo, capital de la Republica Dominicana, el 11 de agosto de 1903. Fueron sus progenitores Doña Hilaria María Bonilla, de ascendencia dominicana y Don Eugenio de Hostos, quien ocupó el cargo de escribano real en Mayagüez tras el fuego que destruyó la ciudad en 1841.

Cursó la educación primaria en el Liceo de San Juan Bautista de Mayagüez entre 1847 y 1851. Viajó a Bilbao, España en 1852, comenzando allí sus cursos hacia el bachillerato. Ingresó en las facultades de Derecho y Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid en 1858, en la cuál fue discípulo de Don Julián Sanz del Rió, que inspira en Hostos, así como en los alumnos contempéranos suyos que forman la generación gestora de Revolución Gloriosa de 1868 en España, la filosofía del krausismo, variante ibérica, fundado en la versión mas avanzada de la época del positivismo. Su primera obra literaria, “La Peregrinación de Bayoán”, se publicó por primera vez en España en 1863. Al publicar la segunda edición en Chile, en 1873, lo califica como “un grito sofocado de independencia por el que comencé mi vida pública”.

En 1863, ya inmerso en las luchas por el derrocamiento de la monarquía y el establecimiento de la república en España, dirige el periódico “El Progreso” en Barcelona. Al establecer el primer gobierno, dirigido hacia el propósito de establecer una republica en España, reclama a sus compañeros de la nueva dirección del gobierno el cumplimiento de la promesa de otorgar completa autonomía a las últimas colonias de Espada en América, Cuba y Puerto Rico. Reclama, además, la inmediata excarcelación de los presos políticos puertorriqueños como consecuencia del Grito de Lares. Le ofrecen la gobernación de Barcelona, la cual rechaza, insistiendo en sus planteamientos principistas. Al rechazarse la demanda autonomista para sus antillas, comienza su transición hacia la revolución separatista antillana. Su primera expresión en esa dirección fue un discurso muy impactante en el Ateneo de Madrid el 20 de diciembre de 1868. En 1869 fue recomendado por el Partido Liberal de Puerto Rico para formar parte de la Junta Informativa que atendería los reclamos del pueblo puertorriqueño sobre abolición, de la esclavitud y plena autonomía política. El propuso, en cambio, a Segundo Ruiz Belvis para representar a la región occidental de Puerto Rico y éste fue el designado. Fue Ruiz el autor de la parte del Informe de la Junta Informativa relativa a la demanda de abolición de la esclavitud.

En 1869 parte hacia París y de ahí a Nueva York. En Nueva York se integra a los esfuerzos cubano-boricuas por la independencia de ambas Antillas. Para buscar apoyo a esa lucha, y en particular para la guerra de liberación que ya habían comenzado en Cuba a partir del Grito de Yara de 1868, comienza su primer peregrinaje por América Latina en 1870. Permanece durante un año en Lima, Perú, donde ejerce profusamente el periodismo. De allí pasa a chile, donde realiza tareas periodísticas y pedagógicas. Escribe algunas de sus obras mas reconocidas, como el trabajo que propone la Educación Científica de la Mujer, en el que plantea que la razón no tiene sexo, y por tanto es contrario a la buena civilización mantener al margen de los procesos educativos masivos a las mujeres. También en Chile, en esa ocasión, escribe su ensayo crítico sobre Hamlet, la obra de Shakespeare, que ha sido traducida a varios idiomas por considerársele uno de los escritos más enjundiosos sobre esa obra del autor británico.

Luego va a la Argentina, donde se le ofrece una cátedra universitaria la cual no acepta por la prioridad que daba a su función asignada de procurar apoyos para la lucha de independencia de Cuba y Puerto Rico, la cuál él, al igual que Betances, unionaba siempre en una sola dedicación a lo que llamó su “idea dominante”.

Participó en la expedición revolucionaria dirigida por Aguilera, que salió en una embarcación desde Boston destino a Cuba, donde se unirían a la guerra de independencia que se realizaba en la Manigua. La expedición naufragó, y tuvieron que regresar a Estados Unidos, lo cuál causó una gran frustración en Hostos, que por aquellos días había admonizado que “de todo los vicios, el peor es el de perder el tiempo de la acción en la palabra”.

Así se va a Puerto Plata, al norte de la Republica Dominicana, y allí se reúne nuevamente con Betances, y por primera vez con Gregorio Luperón, el general dominicano que fue otro de sus grandes amigos por toda la vida, así como con su otro gran amigo dominicano de siempre, Don Federico Henríquez y Carvajal.

En Venezuela, en 1876 inicia su labor pedagógica, que ha de ser, junto al periodismo, su otro gran oficio por el resto de su vida.

En 1877 se casa con la joven cubana, domiciliada en Venezuela, Belinda Otilia de Ayala. Ella tenía 15 años de edad y Hostos 38 a la sazón. El matrimonio dura toda la vida para ambos. Ella lo sigue por todas las rutas de su largo peregrinaje: Santo Domingo, Santo Tomás, Chile, Puerto Rico.

De 1879 a 1889 ejerce la cátedra en varias disciplinas en la República Dominicana y funda la Escuela Normal para maestros y maestras. Dicta sus Lecciones de Derecho Constitucional, que luego sus discípulos, al recopilar sus notas, hacen posible la publicación de las mismas en un texto pionero de esa disciplina en la América Hispanohablante.

Su concepto del Derecho como una rama de la Sociología se funda en un principio muy distinguible del de los teóricos políticos de Europa y Norteamérica. Mientras éstos han ubicado siempre el estado como la fuente última de poder, para Hostos el poder último reside en la sociedad y no en el estado.

Por eso plantea, “Yo creo, tan firmemente como quiero, que la independencia de Cuba y Puerto Rico ha de servir al porvenir de la América Latina”. Y esa convicción le salvó de convertirse en anexionista, antes y después de la intervención de Estado Unidos en Puerto Rico. Esto a pesar de su admiración por el federalismo puesto en práctica por Estados Unidos al establecer su constitución.

La sociedad para Hostos es un organismo natural y “concebir la sociedad tal como es y negarle sus condiciones naturales de existencia”, dice, “es propósito absurdo. Es, además, peligroso: todo lo dotado del vida y organizado para la vida, se debate fatalmente, aunque no quiera, contra toda coacción que la deprima, y buscará con tenacidad igual a la presión que se ejerza sobre ella, el restablecimiento de las condiciones naturales de su existencia.”

“Eso es lo que hacen”, sigue afirmando, “todas las sociedades abatidas por una usurpación de la soberanía”.

Con tales principios como fundamento esencial de su ideología, y su accionar político y personal ---que es lo más importante--- Hostos no contemporizó jamás con ninguna usurpación de la soberanía del pueblo. Por eso se manifestó vigorosamente contra tiranos y usurpadores del poder del pueblo por todos los países en que vivió. El oportunismo político, que ahora le llaman “real politic” no entró jamás en las categorías de la moral social hostosiana.

Esos principios le llevaron a dejar todos los privilegios que había alcanzado en Santiago de Chile, donde se reconoció ampliamente su gran valor como escritor, periodista, intelectual y educador, para regresar a su patria Antillana ante los peligros que representaba para los derechos soberanos de nuestras Antillas la guerra que Estados Unidos le declaró a España en 1898.

Enfrentado a la enfermedad Terminal, agonía y muerte del doctor Betances, a quien él reconocía como el dirigente mayor del separatismo boricua, e instado por éste a tomar su cargo en la conducción ideológica de la situación creada con esa guerra, y frente al hecho consumado de la invasión de Estados Unidos a Puerto Rico y la inminente negociación del tratado de paz entre la nueva potencia americana y España, Hostos pudo reclutar a sus amigos y compatriotas Dr. Julio Henna, anexionista respecto a Estados Unidos en los comienzos de este proceso, y al Dr. Manuel Zeno Gandía autonomista, para juntos fundar la Liga de Patriotas Puertorriqueños (10 de septiembre de 1898 en Nueva York) y llamar a los boricuas a unirse para reclamar a Estados Unidos que se reconociera a Puerto Rico como pueblo y no como un predio transferible de una potencia a otra como si fuera una finca. Fundó sus reclamos en las normas del Derecho Internacional prevaleciente al momento.

Los políticos puertorriqueños que comandaban los partidos, el Republicano y el Federal, organizados al amparo de los nuevos invasores en 1899, no respondieron al llamado hostosiano.

Regresó a la República Dominicana, llamado por sus antiguos discípulos que habían derrocado la tiranía de Herieux (Lilí) para que se hiciera cargo de la enseñanza en esa nación hermana. En ese esfuerzo educativo, cónsono con la suprema vocación de vida, pasó sus últimos años desde 1900 al 1903, cuando falleció el 11 de agosto, tras una última mirada al Mar de las Antillas desde su habitación en la Quinta Las Marías donde residía con su familia. Allí se realizaron las honras fúnebres, en las que su amigo y compañero Don Federico Henríquez y Carvajal, al despedir el duelo, dijo “¡Oh, América infeliz, que solo conoces tus grandes vivos cuando son tus grandes muertos!” Hoy sus restos descansan en el Panteón Nacional (también conocido el altar de la patria), junto a los de Sánches, Duarte y Mella, padres de la nación dominicana, y Gregorio Luperón, el gran amigo y compañero de luchas de nuestros compueblanos. Porque Eugenio María de Hostos es, sin duda, el más ilustre mayagüezano de todos los tiempos.


Por: Juan Mari Brás
15 de febrero de 2006
Mayagüez, Puerto Rico

domingo, 11 de enero de 2009

Honremos a Eugenio Maria de Hostos

Yo no quería saber nada de Paulo Freire porque siempre que escuchaba algo de él eran citas de que Freire decía tal cosa o mas cual, sonaba como muletilla, y el tipo se me había salido gracias a las panfletistas que con títulos de Doctoras citaban al pobre hombre a diestra y siniestra como una idea genérica.

La Doña ha leído y estudiado a Freire, pero yo nunca la he escuchado citando al individuo a lo papagayo ni a lo genérico, sino que lo citaba para sustentar un argumento en sus escritos e investigaciones. Como es nuestra costumbre, yo leo sus trabajos, ella los míos, y compartimos ideas. Así que un día decidí leer los libros de Freire que tenemos en la biblioteca. Me gustó lo que leí y continúe leyendo sus libros.

Así les pasa a muchas personas con Don Pedro Albizu Campos, Ramón Emeterio Betances y Eugenio María de Hostos. He escuchado cada cosa, cada cita, que no se de donde rayos la sacaron. Los otros días escuché a una persona decir que “si Hostos estuviera en esta época, él hubiera estado en Paseo Caribe protestando, aunque fuese él sólo”. Diache, me sacaron por el techo, ¿como pueden llegar a esa conclusión? Ya mismo saldrá uno a decir que si Hostos viviera en esta época sería bloguero. Nosotros hemos estudiado a Hostos, Betances, y Albizu por años. Tenemos muchos libros de ellos en nuestra biblioteca, y de Hostos tenemos hasta los tomos de sus escritos, y lo utilizamos según sea la aplicación, pero no lo recitamos como si fuera un producto genérico.

Bueno, mi punto es, ¿por qué no estudiar a Hostos, leerlo, comprar sus libros, y educarse formalmente en su materia? Así muchos se darán cuenta de que el Hostos que muchos citan lo hacen mal y realmente lo usan como una muletilla para pintarse de educados y eruditos. A Hostos no hay que citarlo como un papagayo, o como se rezan las letanías en un rosario, sino que hay que estudiar y practicar su filosofía, o sea, vivirla, actuarla de día a día. Siempre viene a mi memoria el amigo Dr. Manuel Maldonado Dennis, y el profesor de profesores, Dr. José Ferrer Canales, distinguidos profesores que estudiaron la obra de Hostos y que vivieron fieles a su doctrina.

Una vez estuve presente en una discusión entre un hermano dominicano que decía que Hostos era dominicano y el otro, un amigo puertorriqueño, que le decía que Hostos era de Mayagüez. El dominicano se ofendió y se marcho molesto, y antes de salir de la oficina donde nos encontrábamos dijo “Hostos es dominicano y padre de mi patria.” Ese día pensé “por que nosotros no defendemos a nuestros hombres ilustres con la misma fuerza que este hermano defendió a Hostos.”

Recordemos a Hostos leyendo sus obras y aplicando su ideario, de esta forma tendremos una sociedad mejor y honraremos su memoria:

“La razón es compañera inseparable de la libertad, y la libertad no conciente que se burle su única inseparable compañera.”

Don Segundo y Doña Bianca